sábado, 20 de octubre de 2007

El poder del lenguaje.... Memorias de un día de clases

No sé muy bien que pasó, pero fue importante. A veces las cosas que más nos marcan ocurren en los momentos más inesperados. Así me ocurrió. Esperaba una clase como otras, como tantas, pero fue distinto. Con el transcurrir de los minutos la confianza se fue apoderando de cada uno de nosotros. Las experiencias afloraron, a veces como ejemplos y otras, la mayoría, como testimonios de nuestra realidad.
Hasta ese día creía conocer lo que era saber, pensaba que se trataba de acumular conocimientos. ¡Que equivocada estaba!. Saber es mucho más. Ahora, humildemente, me atrevo a decir que es generar acción. Tener una actitud distinta.
Así como descubrí una nueva definición para saber, confirme mi teoría respecto a la objetividad. Sí porqué siempre he pensado que en cada mirada, en cada palabras y en cada expresión de nuestro cuerpo, está involucrada nuestra sensibilidad, nuestras emociones y nuestra experiencia.
No podemos saber como son las cosas, sólo podemos dar cuenta de ellas, por lo tanto todas las miradas son legitimas .
Lo que vemos, lo que leemos, lo que sentimos se hace nuestro al entrar en contacto con nuestros sentidos. El mundo que vivo es el mundo que yo creo . Todo lo que vivo lo vuelvo a crear para mi. Lo re-creo.
He ahí el increíble valor del lenguaje, pues es través de él que logramos aparecer frente a los demás. Mostrarnos o disfrazarnos.
Son los actos lingüísticos, los que permiten dar cuenta de nuestra existencia. Es a través de las declaraciones, promesas, afirmaciones, ofertas y peticiones, que ordenamos nuestro mundo y damos a conocer nuestra identidad.
Para algunos puede tratarse de conceptos muy similares entre sí, sin embargo cada acto lingüístico lleva consigo un tremendo poder creador o destructor, según el contexto y la forma en que sea expresado.
Así una declaración es capaz de generar acciones e involucra directamente a quien la emite. La afirmación, en tanto, implica consenso. Da cuenta de aquello que es común para todos, puede ser verdadera o falsa, y su valor dependerá de la existencia de testigos y / o evidencias.
Pero sin duda la fuerza y el poder de los juicios fue algo que me estremeció. Hasta entonces no había reparado en su importancia, mucho menos en su significado más profundo. Eran sólo afirmaciones. ¡Nada que ver!.
Los juicios desde aquel día son verdaderas puertas que abren o cierran nuestro paso al futuro. Aparecen ante mí como verdaderos determinantes de nuevas acciones.
Pero estos juicios, que aparecen como maravillosos pasaportes hacia algo mejor, pueden también ser condenatorios y lapidarios, cuando se encuentran arraigados en lo más profundo de nuestro ser. Y ese arraigo no es más, que la consecuencia de una acción -que en algún momento de nuestra vida- nos marco de manera tal, que se plasmo cual fotografía, entregándonos una imagen sesgada de nuestra propia realidad.
¡Qué paradoja! ¿Cambiar un juicio sobre uno mismo, podría cambiar la forma de vernos y de ver a los demás?. Parece que sí. Ahora hay que buscar el ¿cómo?. La clave está en el lenguaje y en su inmenso poder creador. Sé que es allí donde fluyen las respuestas, esas que ahora busco con más ansias que antes.
Es increíble como en un día, en minutos de experiencias y relatos en re-descubrimientos y momentos recuperé la capacidad de asombro, las ansias de mamarle la savia a la vida, las ansias de tener los ojos bien abiertos para escuchar al mundo y enamorarme de él.
En un día descubrí que el dolor tiene que ver con la mudes y que la cura para ese martirio no está en ninguna pócima especial, ni ungüento mágico. Si no que se encuentra contenida en nueve letras, que unidas pueden crear, hacernos volar o aterrizar bruscamente; aparecer o desaparecer, vivir con intensidad o sólo transcurrir conforme al tiempo, son nueve letras que nos confieren identidad.
LENGUAJE: Las nueve letras que contienen un infinito poder creador. Padre del conocimiento y el arte. Procreador del mundo poético y de sus mágicas expresiones.

domingo, 7 de octubre de 2007

De la sociedad de los Poetas Muertos....


Nunca es tarde para reencontrase con los poetas clásicos, ni mucho menos para reencontrarse con una bella película, es lo que me ocurrió hace unos días con la Sociedad de los Poetas Muertos, protagonizada por el gran Robbin Williams.
Oh Captain , my capatain!, Carpe Diem!, frases que una vez escuche y guarde en mi memoria volvieron a cobrar sentido... beber la savia de la vida.... no dejar nunca de soñar.. porque en los sueños es libre el hombre...
Yo sueño con ser como Mister Kitting, romper con la estructura de la educación actual y pasar a la experimentación ... dejar que los jóvenes descubran la magia de las palabras, a través, de los poetas y sus historias de vida, decodificando mientras se conectan con el mundo, no en los libros sobre métrica y rima, sino en el mundo real...
pero bueno ese es mi sueño...
ahora les dejo algo del celebre Walt Withman......


No te detengas
No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,

sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.


No te dejes vencer por el desaliento.

No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,

que es casi un deber.


No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.

No dejes de creer que las palabras

y las poesías sí pueden cambiar el mundo.

Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.

Somos seres llenos de pasión.


La vida es desierto y oasis.

Nos derriba, nos lastima, nos enseña,

nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.


Aunque el viento sople en contra,

la poderosa obra continúa:

Tú puedes aportar una estrofa.

No dejes nunca de soñar,

porque en sueños es libre el hombre.


No caigas en el peor de los errores:

el silencio.

La mayoría vive en un silencio espantoso.


No te resignes.

Huye.

"Emito mis alaridos por los techos de este mundo",

dice el poeta.


Valora la belleza de las cosas simples.

Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,

pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.


Eso transforma la vida en un infierno.

Disfruta del pánico que te provoca tener la vida por delante.


Vívela intensamente, sin mediocridad.

Piensa que en ti está el futuro

y encara la tarea con orgullo y sin miedo.

Aprende de quienes puedan enseñarte.

Las experiencias de quienes nos precedieron

de nuestros "poetas muertos",

te ayudan a caminar por la vida.


La sociedad de hoy somos nosotros

Los "poetas vivos".


No permitas que la vida te pase a ti

sin que la vivas...